viernes, 22 de mayo de 2009

De vuelta a la calle

HAY QUE CONTAR como un éxito democrático, en más de un sentido, la marcha universitaria del pasado miércoles. Primero por evidente: es más difícil reprimir con violencia una marcha numerosa que una menos nutrida, aunque pudiera argumentarse que la diferencia entre la marcha del 01 de mayo y la del 20 también pudiera obedecer a un cambio táctico, al corsi e ricorsi que este gobierno imprime a sus acciones para confundirse –digamos mejor, “camuflajearse”- entre las contradicciones de la opinión pública de aquí o del orbe. Segundo, por la dignidad mostrada: la decisión de improvisar un debate sobre el tema universitario, en condiciones desiguales hubiera resultado exitosa para el gobierno, si la rectora de la UCV, Cecilia García Arocha, no hubiera denunciado con firmeza la asimetría de la situación, por demás, evidente ante las cámaras, y declinado con elegancia un lance tan artero. Tercero por el grado de torpeza: los encapuchados que quemaron el autobús al lado de la FCU mientras se hacía la marcha, fueron fotografiados en grupo protestando la mañana de ese día, mientras el gran colectivo salía del rectorado de la central, y no tuvieron la previsión de cambiarse las ropas a la hora de armarse y encapucharse; no me extrañaría que a esta hora ya tengan abierto un expediente y listos para salir expulsados de la UCV por vandalismo, no porque su disidencia merezca ser castigada, sino por el deplorable argumento de la violencia, brutal e incivil como antaño lo esgrimieron sus patrones, en el mismo campus, bajo las mismas capuchas y con la misma aviesa torpeza de entonces. And last but not least, porque nuevamente, la universidad venezolana opone la auctoritas de la Academia a la razón de estado esgrimida por la facción de los mandones.


Mal le lució al ministro Acuña el gesto prepotente contra una dama que con méritos y sin estridencias ocupa dignamente la silla del doctor Vargas, en la Universidad; a él y a otros como él se les olvida que la Universidad es más vieja que esta República, pero principalmente obvian que el mensaje universitario es la aspiración del pueblo de superar la pobreza y sus esclavitudes, por la vía de la formación, del conocimiento y del espíritu de superación. Obvian que no son pocos los ciudadanos de a pie que se esfuerzan y se sacrifican para mandar a sus hijos a la universidad: año a año, la demanda de cupo en las universidades aumenta, en promedio, 9% y del total de la matrícula, 6% egresa en promedio cada año y con ello hablamos de cerca de 40 mil egresados anuales, 400 mil en la última década. Obvian, además, que 62% de la demanda universitaria posee un índice académico mayor o igual a 45 y menor a 60 y pertenece mayoritariamente a los niveles socioeconómicos C y D; 27% posee índice menor de 45, pertenece mayoritariamente al nivel E, y suele ser público de misiones educativas, y sólo 12% posee índice cercano a 60, que es máximo nivel, generalmente, pero no exclusivamente integrado por alumnos del nivel socioeconómico AB.


Además se les olvida –diríase que convenientemente- que cada estudiante universitario cuesta al fisco cerca de 24.000 Bolívares fuertes al año, alrededor de 2.000 BsF. al mes (con el presupuesto reconducido), que es más o menos lo que cuesta una carrera en una universidad privada, y que dadas las precariedades a las que el estado somete a las universidades autónomas (porque autonomía es mala palabra para los mandones), como lo es la reducción presupuestaria que nominalmente es de 6% pero que ajustada a la inflación resulta ser de 30%, cada día son más las familias que hacen esfuerzos sobrehumanos por pagar los estudios de los muchachos. ¿Por qué? Porque ellos son la promesa de un futuro que pueda liberarse de las contingencias y de la fatalidad del clientelismo como razón de estado; porque el progreso intelectual y material de los muchachos permite soñar con un país de ciudadanos, donde se concilie el interés particular con el bienestar común por la vía de la solidaridad entre iguales; una democracia liberal en vez de un socialismo, que es lo que viene sosteniendo Oscar Schemel -desde el 18 monitor sociopolítico de agosto 2007- será el resultado de este proceso que más que crisis política, es crisis de valores; una democracia justa que será posible cuando logremos construir un modelo de inclusión superior, aspiración del 70% de los venezolanos, según afirma en su última investigación presentada en el evento Perspectivas Sociales 2009, organizado por la Alianza Social Venamcham.


Resulta lógico pues, aunque sea inaceptable por parte de los ciudadanos republicanos, que los mandones consideren que las universidades –autónomas, privadas, incluso las experimentales- son una fábrica de “escuálidos”, ya que según ellos, es escuálido todo aquel que no sea chavista, cuestión de “tercios excluidos”. Que hay que cerrarlas, porque no se puede poner tanta esperanza en manos del pueblo y para ello apelan a lo más pedestre de su repertorio: la descalificación, el insulto y el forjamiento propagandístico, como Goebbels lo enseñó en su oportunidad.


Para que un Demos se consagre en rebelión –y eso lo aprendimos con la rebelión de Nika, a la cual dedicamos una entrada en este mismo blog- es necesario que haya solidaridad primero. La violencia es una opción, es verdad, pero es la peor opción, la que niega el diálogo y con él la posibilidad de hacer política. Dependerá de la calidad del liderazgo que se abran las compuertas del debate y no tengo duda alguna de que la universidad venezolana aceptará cumplir su destino histórico convocando al país para encontrar una salida para todos.


Los datos estadísticos del sector universitario que se ofrecen en esta entrada son cálculos propios a partir de estadísticas oficiales, tales como la Ley de Presupuesto 2009, o el boletín estadístico de la OPSU. Se invita a todos los estudiantes universitarios –tirios y troyanos- a conocerlos, para argumentar con propiedad, desde ellos. La foto aunque de baja resolución, algo muestra de las dimensiones de la marcha, fue tomada en préstamo de noticiero digital

lunes, 18 de mayo de 2009

Adios don Mario


EN EL BAR, arrellanado y lujurioso de El lado oscuro del Corazón, don Mario Benedetti nos miró a todos quienes lo vimos desde este lado del celuloide, guiñándonos el ojo cómplice de su poesía.

Se fue a los 88, después de acompañarnos por décadas, de ayudarnos a decir esas cosas que a veces nos cuestan, con esa, su palabra, que nada me cuesta reconocer como amorosa.

Vive ahora la inmortalidad del recuerdo, algo atemperada su nostalgia, claro está; pero vivo, despierto.

Rescato éste, al cual Serrat pusiera música en
El sur también existe, junto a aquella "mujer desnuda y en lo oscuro" tan deleitable, tan poderosa, que "desbarata por una vez la muerte".

Chao Don Mario, nos veremos en el envés de tus poemas. Ya te sabrán mis hijas de memoria.

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

jueves, 23 de abril de 2009

lunes, 20 de abril de 2009

La rebelión


BIZANCIO. ENERO DEL AÑO 532. El emperador Justiniano había decidido restaurar las antiguas fronteras del Imperio Romano, por lo cual impuso aumentos en los impuestos y restricciones en los servicios de los ciudadanos del imperio, para sufragar la guerra contra Persia. Debía asegurarse el control de la ciudad y para ello encargó a una de las facciones de los equipos de las carreras de caballos que la controlaban, en cada uno de sus demos la Azul, de lograr la supremacía sobre las otras: la blanca, la roja y la verde.

Es día de carreras en el hipódromo, el máximo acontecimiento político de masas de la Polis oriental, sólo parangonable al circo romano de los siglos anteriores, el Basileus ha acudido con todo su fasto a presidirlas. En eso, un orador de los verdes lo interpela desde la tribuna, intermediado en diálogo con el anunciador.

- Orador Verde: Me dicen que soy libre. Pues bien, tengo que hacer uso de mi libertad. Si un hombre es libre, pero se sabe que es un Verde, será castigado. La justicia permanece ciega cuando se trata del color Verde. Deténganse todos estos asesinatos y déjese que seamos castigados legalmente. Los seres humanos no pueden ser oprimidos como si fueran castigados por la ley. Más valía que Sabbatius no hubiera nunca nacido. Porque su hijo es un asesino... Un carpintero que estaba trabajando aquí ha sido asesinado. ¿Quién lo mató?

- Demarca (el Demarca es el líder de la facción) de los Azules: Tu bando es el único que entra en el Hipódromo con asesinos.

- Orador Verde: Sí, tu bando. Vosotros podéis matar y se os protege en la huída. Señor Justiniano, ¿quién mató al carpintero?.

- Anunciador: Vosotros mismos.

- Orador Verde: Justiniano, ¿quién mató al hijo de Epigatos?

- Anunciador: Tú tratas de culpar a los Azules.

- Orador Verde: Ahora, quiera Dios Nuestro Señor tener piedad de nosotros. Nuestro Señor no nos engañará. Discutiré con mucho gusto con cualquiera que diga que Dios hace que tales cosas sucedan. ¿Quién es el que nos engaña? Explicadme esto.

- Anunciador: Tú estás blasfemando. ¡Cállate!

- Orador Verde: ¡Si tal es el deseo del más Majestuoso! Ahora ya conozco la verdad, pero me callaré. No pediré justicia aquí. Podemos darnos por muertos si nos quedamos. Buscad vuestros huesos espectadores.”

Hasta aquí cito el relato de Procopio, quién proseguirá narrando que al concluir el orador, verdes y azules salen del Hipódromo y emprenden una batalla campal a sus afueras, que es reprimida duramente por tropas del emperador; dos forofos (nombre con el que se conoce al público de las carreras), uno verde y uno azul son ejecutados, los heridos de ambos bandos son apresados en los hospitales, violando el derecho de asilo. Tales fueron los desmanes de la represión, que lograron lo que parecía imposible, que verdes y azules se unieran contra el emperador.

A partir de allí ocurre la que la historia recuerda como la Rebelión de Nika, que toma su nombre del grito conque los bandos animaban a sus equipos en las carreras: ¡Nika¡ (Vence). Rebelión donde dos bandos antaño enfrentados, deciden vestirse de púrpura (que eran los colores consagrados al emperador) y al grito de “vivan los humanos Azules-Verdes” reivindican su condición de ciudadanos de la Polis, deponen al emperador y nombran en su remplazo a Hipacio, sobrino del anterior emperador Anastacio, no sin antes arrasar violentamente buena parte de la ciudad. Con este gesto constituyen un gobierno no intermediado, sino controlado directamente por el Demos, y que no triunfa, porque una acción sorpresa y un cambio de decisión de Justiniano movido por su esposa, la emperatriz Teodora, transformará la derrota en una masacre de 30 mil forofos, Verdes y Azules.

Sobre el significado de esta histórica rebelión, Jorge Romero Gil de la Universidad de Barcelona en su artículo observa: “El pueblo niega absolutamente el carácter divino del ejercicio del poder imperial, o, mejor aún, se declara sacer (sagrado, consagrado) a sí mismo -es decir, el depositario del poder por expreso deseo de la divinidad es el pueblo, y éste es quién decide que emperador debe ejercer un poder, que si bien es divino, no reside en sus manos sino en las del pueblo- y éste es un planteamiento que se remonta a los mismos días en los que la expresión Senatus Populusque Romanorum tenía un significado real, cuando se estableció que el pueblo y el senado eran estamentos separados de una misma sociedad pero que ambos eran sagrados y, ambos, eran los depositarios del poder y la legitimidad. Ciertamente el Senado (el romano tanto como el bizantino) había terminado por abandonar, en la práctica, la idea del ejercicio del poder, no así el pueblo; éste, de hecho, no sólo reclama su carácter sacer, sino que proclama abiertamente un concepto que -para el emperador- es subversivo: proclama su propia Maiestas Imperial; y lo hace de un modo gráfico y simbólico. En ese sentido, Procopio explica que los miembros de las facciones utilizaban la púrpura (el mismo indica que indebidamente) en sus vestiduras, no es una simple cuestión de moda, pues la púrpura no es otra cosa que el símbolo del poder imperial”.

Estas ideas que vienen de la antigüedad romana y bizantina, están en el fondo de las ideas que contemporáneamente vemos en acción, en la política y el derecho, en las naciones de todo el orbe y aún en la nuestra, pese a que no parezca. Y es que cuando el jefe del Estado, en abuso reconocible de su soberanía (es decir: la condición sagrada -sacer- del poder con que el pueblo lo ha investido) violenta la otra fuente de soberanía que es el voto, acorrala a la disidencia política (porque para el modo en que éste entiende la soberanía no hay adversarios sino enemigos) que existe como expresión de la libertad de pensamiento y de afiliación política y hegemoniza y coopta todos los espacios de deliberación política; cuando todo esto ocurre, la rebelión del pueblo se vuelve legítima, el demos se consagra y al igual que el soberano, queda en la condición original del Homo Sacer: aquel que está consagrado a los dioses, al que ningún hombre puede asesinar, pero si lo hace, no podrá ser condenado por ello, Giorgio Agamben dixit.

Esta consagración del Homo Sacer pasa por el abandono, la exclusión del bando, que puede estar representado por la ley o por la pertenencia a una facción, máxime en nuestro caso, cuando la ley se ha convertido en la expresión de una facción. La rebelión, digo, es legítima porque los rebeldes están abandonados, lo que lleva a considerar que en esta situación, a la par de que quedan liberados de la obligación por ante la ley, quedan vulnerables a su acción en cuanto que es la acción de una facción.

Creo que el ejercicio irrestricto de la soberanía implicado en la construcción de la hegemonía revolucionaria del proceso ha generado este estado de cosas; pero es a partir del 15F, cuando se abre para esta fase del proceso político venezolano esta posibilidad concreta, que no debe confundirse con el estado de naturaleza porque pese a que el ejercicio político de la facción de gobierno ha demolido las instituciones, aún no ha podido derogar las leyes de la cultura, que existen, aunque no siempre son percibidas. Se abre el tiempo de la rebelión, y dependerá del grado de madurez del liderazgo político venezolano y de la capacidad de horror de las naciones del orbe, el que esta rebelión sea lo menos violenta y lo más constructiva posible para el proyecto histórico venezolano. Ya seguiremos hablando sobre esto.


Bizancio, la legendaria Polis, es metrópoli hace mas de mil años y ha visto rebeliones, invasiones, destrucciones y reconstrucciones, en cualquiera de sus nombres y lenguas. Nótese en la foto como en Hagia Sophia, después convertida en la Mezquita de Muhamad II, el conquistador, conviven los grafemas del Corán con los mosaicos de la tradición ortodoxa... ¿Cuantos siglos y sangre para que esta foto sea una verdad histórica? ¿Cuánto en nuestro caso? La foto es de

www.thedialecticalplaya.com


domingo, 15 de febrero de 2009

Al inicio de otro largo día


Estamos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo

Barack Obama*


PUEDE SER QUE me equivoque y en el referéndum de este domingo 15 de febrero que recién inicia en esta madrugada, no gane el no y se le de luz verde a la reelección continua del presidente y sus huestes, abriendo el espacio para una nueva nomenklatura que consolide la hegemonía. Puede ser que me equivoque y gane el no, por poco margen y se desaten los demonios porque el chavismo no lo reconozca, generando una violencia que comenzaría allí, y no sabemos cuando y donde pararía. Puede ser que igual me equivoque y gane el sí, por poco margen y ello no sea aceptado por medio pueblo opositor, que ahora mismo o en los días sucesivos, decidiría trocar en odio sus afectos, con lo cual cambiaría la correlación de fuerzas de cara a los comicios venideros: consejos municipales, juntas parroquiales y la Asamblea Nacional, lo cual contribuiría grandemente a reestablecer la institucionalidad perdida. Puede ser que definitivamente me equivoque y se imponga en nuestro tablero la partida de otro ajedrez, sin que se sepa a cabalidad quien lleva las blancas y quien las negras. Y con esto lo único que quiero es reafirmar mi deseo de que gane el no, pero a través de la conciencia de que los indicios de las encuestas no son esclarecedores, que hay precariedad metodológica, ya señalada, en el trabajo de las encuestadoras, y que la esperanza matemática no es una forma de falacia en el razonamiento numérico, sino un modo de hallar en la estadística un argumento para fortalecer la fe, lo cual es, ciertamente, un flaco servicio.


Yo digo, reafirmando mi derecho a equivocarme, que el NO gana, y por margen grande (7 a 10%), por el voto encubierto de aquellos electores racionales que el 2D se abstuvieron, resolviendo a su manera el dilema del prisionero que cada elección de los últimos 10 años presenta: con el equilibrio de Nash. Ellos ya no van a poder abstenerse porque el gobierno puede no saber qué vota la gente, pero sí sabe, con seguridad, si la gente fue a votar o no. Votarán coaccionados, y eso puede que los lleve a votar en contra.


Y habrá victoria, de ustedes, estudiantes, sea que gane el sí o gane el no. Porque llegamos a este día, gustosos, siguiéndolos a ustedes, comprendiendo que no podían dejar de acudir cuando el mandón exigió su revancha ante la derrota del 2D; porque los partidos podían darse el lujo de no ir a la contienda, pragmáticos, como son, pero ustedes no, porque la doble moral del venezolano no iba a aceptar que ustedes, que constituyen un referente moral, obraran de forma incongruente con lo que ha sido su discurso. Porque si bien, lamentablemente, la polarización no ha cedido, están los ni-ni – que sí votan, por una u otra opción, pero no por ello dejan de ser ni-ni- dispuestos a escucharlos a ustedes, dispuestos a seguir el sendero por donde ustedes vayan. ¡Menuda responsabilidad: entre 49 y 52% del electorado! ¿Soñaban con tener, alguna vez, semejante nivel de audiencia? ¿Qué van a hacer con esta gente? ¿Qué van a hacer con este país? ¿Qué vamos a hacer con este país?


Pregunta abierta, de respuestas múltiples, que interpelan a lo mejor de nosotros. Concuerdo en reflexión y en ánimo con las palabras de Gisela Kozak, cuyo artículo suscribo a plenitud, al punto de tomarme la licencia de reproducirlo, dado que por correo me llegó. Lo dice mejor que yo y por eso quiero compartirlo con ustedes, celebrando la irreductible vocación para el mañana, propia de la juventud. Con este texto los dejo “por ahora”


El dieciséis en la mañana

Gisela Kozak Rovero

“Ayer fue lunes dieciséis de febrero de 2009. Espero que los partidos políticos de la oposición sigan entrenando a sus militantes ideológicamente y convocando a pensadores de diversas corrientes a discutir, con mayor cobertura mediática, qué es la social-democracia, la democracia radical, el populismo, la democracia-cristiana, el liberalismo, el socialismo desde la perspectiva del revisionismo marxista, etc. Espero también que los estudiantes cada vez se entrenen mejor en su labor política sin abandonar sus estudios. Jóvenes de la escuela Vargas de la Universidad Central de Venezuela me preguntaban cómo podían acercarse a la gente con fe religiosa en Chávez o refutar los argumentos de sus adversarios con posturas fundadas. Mis estudiantes de Letras también tienen estas inquietudes. Hay unos(as) cuantos(as), entre los que me incluyo, dispuestos a ayudar en estas tareas.

Ayer fue lunes dieciséis de febrero de 2009. Ojalá los líderes de los partidos de oposición piensen no solo en la concertación para enfrentar al gobierno, sino también en la captación pública y masiva de militantes de todas las condiciones. La sola conducta reactiva frente a las provocaciones del régimen no va a convencer a neutrales ni a chavistas para que asuman una postura opositora frontal. Recuerdo un grafiti que mostraba muy bien la conexión religiosa entre los chavistas y su líder: ‘con hambre y sin empleo con Chávez me resteo’. Con él hasta el martirio como los primeros cristianos o los musulmanes que hacen atentados suicidas no solo por patriotismo sino en nombre de dios. El chavismo tiene elementos religiosos y el combate que tiene que librar frente a esta ventaja tramposa el liderazgo opositor tiene exigencias muy pero muy prácticas. Ahora bien, la única manera de minar la revolución no es esperar que el deterioro se siga profundizando o seguir participando en procesos electorales.

Hay que asumir como nuestras las causas de las que presume el chavismo; y hacerlo de manera pública y notoria. No se trata solo de la pobreza y la calidad de vida, demanda central que articula a todas las demás, sino también de entender que las diferencias entre los venezolanos no son solo económicas y políticas. No somos solo pobres, ricos y de clase media; o revolucionarios, neutrales y opositores. También se ganan lealtades pensando en los problemas de la mujer, la juventud, la tercera edad, las comunidades indígenas, las minorías por orientación sexual, el ambiente. Se ganan votos entendiendo las múltiples manifestaciones de lo popular, conociendo la historia y los logros civiles del país. Hay que ofrecer una nueva manera de concebirnos como nación que olvide el cuento guerrero y militarista propio del socialismo del siglo XXI, que solo hace énfasis en nuestros fracasos y no en nuestros logros de estas dos centurias de vida republicana.

Ayer fue lunes dieciséis de febrero de 2009. Haya ganado el "sí" o el "no" la vida sigue.”

*Barack Obama dijo estas palabras en su discurso de toma de posesión, y la verdad, en resonaron con la gravedad que tienen las frase que inauguran un tiempo. Ojalá pueda él hacer cumplir todas las esperanzas que en él se depositaron cuando fue elegido como el primer presidente negro de la historia política norteamericana. Ojalá sea nuestra esperanza más fuerte que nuestro miedo. Que haya suerte.

La imagen del blog de AM

http://eriksez.wordpress.com/



lunes, 8 de diciembre de 2008

Malos perdedores (tiempo de malandros)




HUBO UN TIEMPO –créanlo o no- en que el malandro tenía una utilidad social en el seno de sus comunidades. Allí donde hubo alguien que prefirió apelar a una figura de fuerza para imponer su voluntad a sus vecinos o para salvaguardar sus intereses del abuso ajeno, en vez de seguir los canales institucionales, so pretexto de su ineficiencia; allí, en ese tiempo, fue natural que se prefiriera al hijo de fulana que no tiene marido fijo y sí muchos hijos de diferentes padres, ese muchacho que desertó de la escuela después de repetir primer año dos veces, por no saber leer ni escribir, ni multiplicar, para encargarle fuera a pegarle un susto a los vecinos, y creyendo que eso que era bueno, después lo dejaron robar siempre que no fuera en el barrio, asumiéndolo como una especie de hombre fuerte al cual apelar como último recurso. Ese es el mismo malandro que después descubrió el negocio de la droga y que armó su bando (o su banda) para controlarlo en la zona, enfrentándose a tiros con sus enemigos –malandros como él- usando a la gente como escudos humanos; el mismo que desde hace diez años ejerce el control social de los barrios como comisario político del régimen: la caballería ligera de los motorizados a sueldo, de los sicarios, de los asaltantes, los secuestradores que de tiempo en tiempo delinquen para mandarnos el mensaje: “aquí mandamos nosotros”. Jefes políticos de una larga red de intenciones aviesas, cuyo centro no es otro que el lado más oscuro del poder. Nada que el padre Alejandro Moreno no relate con magistralidad, o que surja del extenso trabajo del Centro de Investigaciones Populares: Y salimos a matar gente, nada que no haya escrito Bertolt Brecht, en tres de sus más consagrados textos: la ópera de tres centavos, el círculo de tiza caucasiano y principalmente El ascenso prescindible de Arturo Ui.

Por ello, no extrañan los episodios de violencia política que se han sucedido al 23-N; no sorprende que hayan saqueado las alcaldías y gobernaciones antes de entregárselas a los mandatarios de oposición; no constituye novedad alguna –y sí una confesión de parte- el episodio de vandalismo de la sede de la Alcaldía Metropolitana, donde un grafiti delata con su crudeza, la actitud: “somos malos perdedores” (por cierto, ¿no era esta una gran victoria de la revolución?)

No extrañan, porque son malandradas, cierto, pero esta vez amparadas en dos genealogías del pensamiento político en nuestras tierras: el cesarismo democrático, fuente de los males de la delegación formal, de la excesiva credulidad en el liderazgo carismático, del populismo clientelista, del desarrollismo rentista y del fascismo, puro y duro; y la hegemonía revolucionaria que aquí no es más que un tiempo lento de demolición institucional, útil cleptocracia que sustituye tanto a la vanguardia revolucionaria como a la nomenklatura de la dictadura del proletariado, profunda falta de respeto al pueblo como sujeto colectivo.

Pero de todas esas manifestaciones de violencia simbólica, la peor es la enmienda constitucional. Sobre el modo en que ella aparece en este trayecto de la coyuntura veamos algunas cosas:

1. La utilidad del tema de la enmienda es predominantemente simbólica. Se trata de resignificar la derrota, de mantener copada la agenda tanto de la escena política como de los medios de comunicación y de producir suficiente ruido que distraiga a la colectividad de los impactos que la crisis económica global generará en nuestro patio, a corto plazo. Fuera de eso, uno se pregunta ¿qué sentido operativo tiene consultar la reelección inmediata cuando ni siquiera se ha llegado a la mitad del período constitucional? La enmienda luce como un episodio de la Guerra de IV generación, una bandera bajo la cual unir las huestes y puesto que era objetivo central de la reforma constitucional, ya que los otros objetivos se alcanzaron legalmente con el paquete habilitante de agosto 2008, no consolidarlos con la enmienda es someter a riesgo la continuidad del proceso, ante la eventualidad de que el Presidente no siga en el gobierno.

2. Nuestros medios de comunicación le harán la barba al Presidente en su objetivo, porque la base de sus agendas-setting es la noticia, lo cual las condena a la reactividad informativa o a la miseria propagandística. Mientras el Presidente y sus altisonantes declaraciones (o los actos de violencia institucional planificados) sigan dictando la pauta, seguiremos alimentando este vendaval. Pero peor que decir lo que pasa es no hacerlo. Gran dilema, ¿cómo cambiar el discurso de los medios? ¿Qué decirle a los venezolanos, sobre la realidad de este proceso? ¿Cómo hace la comunidad organizada para quitarse de encima a los malandros?

3. Aun no comprendemos el alcance de la comunicación de redes, ni entendemos que la unidad no puede ser sólo de comandos de campaña o de frentes amplios contra la reforma. Se le pide al movimiento estudiantil que tenga protagonismo nuevamente, de cara al referéndum por la enmienda constitucional y que los muchachos salgan a convencer a los nini, de ir a votar en contra, como lo hicieron el 2-D del 2007. Pero se desperdicia el potencial de los despolarizados, ante la ausencia de un proyecto nacional alternativo que pueda oponérsele a la hegemonía chavista, que los partidos no construyen porque creen que ellos pueden capitalizar el centro político, con base en liderazgos más o menos carismáticos o en resultados de gestión más o menos relevantes. No han aprendido las lecciones del pragmatismo político.

4. La enmienda puede perderse o puede ganarse. Sobre este particular, el análisis más frío se lo leí hoy lunes 8 de diciembre a Michael Penfold en el Últimas Noticias, cito: “Tomemos estos números (los del CNE) como ciertos por un instante y hagamos un ejercicio, con base en la votación de las elecciones regionales. El chavismo consiguió 5.541.942 votos, la oposición 4.342.109 y los disidentes 370.000. Si asumimos que 18% de los chavistas rechazaría la reelección (como lo indica un estudio reciente de Ecoanalítica, el mismo que señala 66% de rechazo a la reelección presidencial) entonces el oficialismo ganaría la enmienda con 4.544.392 votos, aún perdiendo parte de sus simpatizantes. Pero es evidente que si los votos disidentes se mueven para rechazar la enmienda, entonces sería derrotado por tan sólo 167.717 votos.” Vale decir que los radicales no son los únicos malos perdedores de esta partida: ¿quién le garantiza al Presidente que estos muertos políticos no gozan de buena salud? Por otra parte, ¿son nini los disidentes?

5. Hasta ahora, los nini han ensayado dos soluciones alternativas al dilema del prisionero que plantea la polarización: el 2-D se abstuvieron en masa, el 23-N una parte de ellos hizo voto cruzado, mientras la otra se abstuvo. Quienes no votaron fueron más en las zonas rurales, con lo cual esta parece abstención estructural. Ahora bien, ¿qué pasaría si los nini tuvieran una identidad política y participaran como una fuerza política en medio de la polarización? ¿Decidirían? ¿Y qué decidirían, si tuvieran agenda propia? Urge un nuevo proyecto de país, que resuelva la (dis)continuidad histórica del proyecto nacional que este momento presenta, más allá de esta nueva cita electoral.

6. Finalmente, la enmienda vuelve a levantar los fantasmas del imaginario colectivo venezolano. Manuel Caballero, Elias Pino Irurrieta, Simón Alberto Consalvi y más recientemente el Dr. Jesús María Casal han estado invocando la razón histórica para advertirnos, en esta etapa, que uno de los detonantes de la guerra federal fue el intento de reforma de la constitución por parte de José Tadeo Monagas para perpetuarse en el poder, en 1857. Pompeyo Márquez aconseja retomar la bandera popular de entonces, válida aun hoy, para escarnio de nuestra condición de pueblo (no puede ser que una consigna tenga vigencia 150 años después, pero así son las cosas): “abajo el continuismo, viva la legalidad”. Y uno se pregunta, ya que este tiempo sirve para revisar nuestra mitología institucional, ¿por qué no hacer buenas nuestras intenciones y refundarnos, desde la civilidad, desde un liderazgo con vocación magisterial? Ellos baten tambores de guerra, son pocos y están bien armados, pero nosotros somos más, tenemos que ponernos de acuerdo.

Esta versión de Bandera tricolor, canción tradicional de la guerra federal, fue grabada por tambor urbano. Aquí la pongo, como muestra de que aun desde el atavismo, es posible cambiarle el significado a las cosas, para construir con ellas la esperanza ¡Que suene por todas partes!

lunes, 24 de noviembre de 2008

El día después


AL DÍA SIGUIENTE pudimos celebrar: el gobierno, por haber obtenido la mayoría de las gobernaciones y alcaldías, aunque perdiera control político sobre un tercio de la población nacional (¿cómo llamamos a esta victoria, pírrica o de mierda?). La oposición, por haber ganado el control de los estados más poblados y por haber. Los nini, porque pudieron decidir ajustados a sus expectativas, dejando de pasar en este dominó y colocando un cuadre de seis a favor, con cuatro piezas (incluida la cochina) Y el país, porque no hubo tanques, ni muertos políticos, aunque la isla borracha tendrá nuevos inquilinos, igualmente el MOCHA (Movimiento de Olvidados de Chávez). Dulce de lechoza a discreción, para el hartazgo momentáneo, frente a un año próximo preñado de incertidumbres.
Algunas de las cosas que habíamos analizado en la víspera de este día largo, parecen haber resultado ciertas, pero por ahora declinaré el dulce de la victoria, intentaré analizar nuevos hechos, sobre la marcha y para ello abusaré de la indulgencia del lector.

Hay perdedores (siempre los hay): los disidentes. Es como si el Presidente teniendo que decidir sobre lo que le hacía más daño, si una victoria de la oposición o el surgimiento del chavismo sin Chávez, hubiera optado por la cura del cauterio, para cerrar filas en su opción. Ojo, esto no quiere decir haya habido negociación, pero tampoco niega la posibilidad, por lo menos no teóricamente. Ya vendrán las purgas, los Tascones, multiplicados, y para Patria Para Todos y el Partido Comunista de Venezuela, la hora de las definiciones, Para Podemos, tener que revisar si realmente le están llegando a quienes le tienen que llegar, porque también a ellos los tocó el hierro candente; La efectividad de la cura la veremos, sobre todo en un año signado por la crisis económica. Y sobre todo, cabe la pregunta: ¿qué esperan los electores de los estados donde perdió la disidencia, de sus nuevos gobiernos regionales? ¿Qué implicaciones tienen estos resultados para la gobernabilidad de Barinas, Portuguesa, Guárico, Sucre o Trujillo? ¿Qué significado tienen estos estados para este nuevo mapa político nacional? Me atrevo desde ya a aventurar una hipótesis: son zonas de transición, de lo rural a lo urbano, con todo lo que esto implica para el imaginario social.

Hay aprendizajes, o por lo menos, oportunidad para tenerlos. Los estados en los cuales gana la oposición, son los más poblados y más urbanizados del país. Zonas de conflicto, donde –hemos venido sosteniendo- ha crecido un electorado despolarizado, con aptitudes para la elección racional. Este electorado, que en alguna nomenclatura se conoce como “chavismo esperanzado”, o está perdiendo la esperanza o se corresponde con otra denominación, y a partir de dos comicios sucesivos, pareciera estar perdiendo el miedo a decidir con base en una estructura de toma de decisiones diferente a la que ha construido la cultura política tradicional. Hacia ellos tendrán que enfocarse en lo sucesivo, los esfuerzos de los sectores políticos, así como que es de ellos de donde deberá surgir una tercera opción política, como síntesis dialéctica del conflicto histórico presente.

Hay oportunidad para construir una alternativa, puesto que parecen reducirse las oportunidades del gobierno para instituir su proyecto político por la vía de la hegemonía: no se puede avanzar mientras no haya orden en las tropas, y eso ellos lo saben. Queda de los gobiernos de oposición, que desarrollen excelentes gobiernos que le den legitimidad a la construcción de una opción diferente al socialismo del siglo XXI, que no pueda estar invalidada por la argucia retórica de los “40 años de democracia puntofijista, representativa, de las oligarquías”. Queda del empresariado nacional –el que queda- asumir el riesgo de invertir en el desarrollo de estos estados, por la vía de la Responsabilidad Social Empresarial, cosa urgente, por demás, dados los escenarios económicos para 2009

Quedan incógnitas. La más inmediata, para Podemos, PPT, el PCV y los disidentes chavistas, en el seno de la Asamblea Nacional, es ¿qué van a hacer? ¿Con que bando se van a alinear? Chávez les quitó la opción de una coexistencia, ¿La oposición tenderá puentes para el dialogo? ¿No es ya hora de recuperar la función contralora de la Asamblea Nacional, que haya un cambio de directrices y de dirigentes?
Son puntos de análisis que, espero, irán nutriendo el espacio de la deliberación política. Como dije, el 23-N fue un largo día, pero ya vienen otros, más temprano que tarde. Hay que ponerse a trabajar.

El 23-N fue además una nueva experiencia para las redes digitales. De ello pueden dar fe el universal.com, y la cadena de emisoras de radio de Fe y Alegría (RIN Fe y Alegría) que en el transcurso de la experiencia enlazaron con no suma cero y con noticiero de paz, para acceder a la cobertura en tiempo real, vía twitter, que una comunidad de bloggers formó en el corazón de la contienda. A ellos se debe el slideflickr que ilustra esta entrada, al cual puede accederse por http://www.rin-feyalegria.net/index.php?option=com_content&view=article&id=303:votantes-fotografiados&catid=68:elector-2008&Itemid=146.
Mil gracias a Iria, a Luis Carlos y a los demás ingredientes de la sopa, ¡les quedó muy buena!

sábado, 22 de noviembre de 2008

La víspera de un día largo

ESCRIBO EN LA VÍSPERA, intentando hacer un ejercicio de raciocinio con mis (las) expectativas, consciente de que “deseos no empreñan”, pero conteste también, del postulado de William Blake: quien desea y no obra engendra la peste. Pienso en los comicios de este domingo y me atrevo a aventurar un análisis de cómo vamos para la cita y desde ya advierto a lector que no lanzaré una predicción, porque no es mi intención competir en el mercado de astrólogos y pitonisos que sin duda lo hacen mucho mejor que yo, que apenas intento comprender, persuadido de que es necesario comprender para poder explicar y no al revés.

Hay muchas maneras de ver estas elecciones regionales, pero señalo dos, por antagónicas: una, la que las concibe como la sexta elección regional desde que éstas se realizan (1989), matizada por la irremediable connotación bélica, y la otra como el episodio siguiente al 2-D.

¿Dónde radica la diferencia? Si el 23-N se mira como una elección regional, considerando el comportamiento histórico del electorado en esas elecciones, se consiguen unas constantes:

  • Abstención media (mayor en los electores jóvenes)
  • Voto sectorizado en clases sociales
  • Alto nivel de clientelismo en la elección
  • Alto nivel de voto castigo
  • Alto nivel de economía de la decisión (es decir: comprobada presencia de la espiral de silencio)
  • Alta dependencia de la maquinaria electoral y de los operativos para movilización de electores, durante los comicios

Pero si se considera como el siguiente episodio al 2-D, puede que el juego tenga otras características:

  • Presencia de deliberación –no institucionalizada- de las opciones en el seno de comunidades de electores (¿alguien las ha registrado?)
  • Procesos de elección racional, que pueden expresarse en dos tipos de fenómeno: alta abstención en alguno de los bandos y voto cruzado de uno a otro bando de la polarización (lo que habla de un electorado que participa desde fuera de la polarización).
  • Participación creciente del electorado joven
  • Electorado que se mueve fuera de las maquinarias partidistas
  • Un factor crucial, de cara a la figura del Presidente: la disociación entre popularidad y confianza. En enero la confianza cayó a 37% y no se ha recuperado, mientras que la popularidad, que llegó a estar en 28%, hoy está en 52%, según investigaciones de Datanalisis. Y allí cabe preguntar, si alguien es popular pero no inspira confianza, ¿por qué es popular? ¿Qué tan cierta es esa popularidad? Y en el caso del Presidente, ¿hasta dónde plebiscitar la elección regional implica insertar su popularidad a la cuenta doméstica del elector? ¿Qué haría un elector racional?

Yo sí creo que esta elección es un segundo momento de cambio en la cultura política del venezolano, sin temor a equivocarme, pero sin negar tampoco esa posibilidad.

Creo que tirios y troyanos dejaron fuera de la ecuación del 23-N al elector racional, despolarizado, que va a votar y no tiene que hacerlo necesariamente por Chávez o por la oposición, sino por el candidato que considere adecuado a sus expectativas como elector. Y en un escenario de polarización, donde la abstención del 2-D mostró seguir patrones que describen un comportamiento de elección racional, no hay en principio factores que nieguen esta posibilidad; claro, tampoco hay suficientes datos que refuercen esta conjetura: no hubo mediciones porque los clientes de las empresas de investigación de opinión pública, no pidieron estos estudios, no los creyeron necesarios, instalados, como los están, en su modo de ver las cosas.

Pero más allá del punto de vista de las cosas, me preocupa el diferencial que hay en los criterios de diseño muestral de una a otra empresa, lo cual hace imposible sostener la promesa de un “nivel de confiabilidad del 95% o un margen de error máximo admitido de 2 ó 3%”. Trabajar con los indicadores del INE es fraudulento, porque estos lo son, pero sobreestimar la variable “ingreso familiar” también conduce al sesgo, y no ha habido manera de llegar a un consenso entre estadísticos, porque también en ellos pesa la polarización ¡Por favor, un poco más de profesionalismo!

Creo, además, que ya hay suficiente evidencia empírica de que una porción cada vez mayor del electorado se está despolarizando, independientemente de la bondad o no de la denominación usada para describir la desafiliación de esta población. Los nini no son gratos a ninguna de las partes, claro está, porque suponen pérdida de capital político para cada una; y creo que a estas alturas revelan la falta de liderazgo de las partes en conflicto, al punto de que la abstención comienza a operar como un factor político, antes que como un mero salirse del juego.

Este 23-N –creo yo- serán los nini los que decidan. Del resultado surgirá un nuevo mapa político con múltiples implicaciones para todas las partes: la oposición no sólo mantendrá sus gobernaciones y alcaldías, sino que ganará algunas otras. Pero más importante que eso es que a partir de esta fecha surgirá, con plena legitimidad política, el chavismo sin Chávez, ya no como un fantasma arrojadizo a modo de sospecha, o como una acusación contra la “derecha endógena” (Tascón dixit), sino como un alter ego que amenaza con romper la identificación del liderazgo del presidente con su militancia, porque el chavismo sin Chávez implica, entre otras cosas, su mitificación, la posibilidad de un después sin su figura y la apertura de una contradicción que más tarde o más temprano exigirá clarificaciones ideológicas en ese bando, diferentes, en sentido y en alcance, a la mera purga institucional.

La emergencia de los nini como fuerza electoral depende de una nueva agenda política que está por hacer, que por causa de la misma polarización debe terciar por un camino medio y cuyo momento se abrirá a partir del 23-N, por defecto, independientemente de los resultados. La ruta a seguir se obliga deliberativa, lo cual es bueno, ya que los próximos comicios sucesivos son parlamentarios (Concejos Municipales y Asamblea Nacional). Y su trazo viene definido por la organización en redes sociales, con mayor o menos uso de la tecnología y las cuales veremos operando nuevamente este domingo.

Será un día largo, no sólo por lo mucho que nos va a costar votar en condiciones adversas de tiempo, de clima, de diseño del proceso, de tensión entre las partes y de violencia, especialmente la ejercida por los partidarios del oficialismo, instados por el propio presidente de la República. Pero este día largo, signará los que vienen. De todos depende que en el futuro lo celebremos, o lo conmemoremos, en nuestras canciones de gesta.

La imagen no es un arrebato de creatividad, pero ilustra.

Es tomada de http://www.geocities.com/edgardoponce_d/img/amanecer.jpg

jueves, 21 de agosto de 2008

Un mal chiste

QUE DURA ES esta época que enfrenta a maestros y discípulos por el modo de ver las cosas. Ayer era Patricia Poleo reclamándole a su “comadre” Desireé Santos Amaral la falta de sindéresis a la hora de protestar en Montevideo la gestión de Leopoldo López de denunciar las inhabilitaciones políticas ante el Parlamento del Mercosur, que en nada se parece a sus actuaciones históricas como dirigente gremial, periodista comprometida con las libertades públicas (la política es una de ellas, claro). Hoy es Earle Herrera rescatando de la memoria la Asociación Venezolana de Periodistas para oponerla como imagen a la nueva directiva del Colegio Nacional de Periodistas, que tomó el control del gremio de las manos de quienes por doce años hicieron hasta lo imposible por mantenerlo cerrado, porque así convenía al régimen. Pero es que ayer también fue Eleazar Díaz Rangel, quien no por casualidad fue Secretario de Organización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y tuvo una importante participación en la huelga de la prensa del 21 de enero de 1958, detonante de la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, y hoy le hace prensa partisana a otro autócrata, avalando cosas que en el pasado no hubiera dejado de denunciar, o peor que eso, callando con complicidad.


Los tres fueron referentes de muchos de quienes egresamos de las aulas de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Referentes que hoy están desdibujados, que sucumbieron en nombre de la militancia a su propia condición de intelectuales, ciudadanos de una república que ayudaron a hacer y que hoy patean en nombre de una utopía que –creo yo- les cuesta mucho defender.

Para el discurso que ellos se comprometieron a construir, el problema de las leyes aprobadas con el gacetazo es que afectan los intereses de la “oligarquía” enemiga, por eso son buenas, porque todo lo que se haga en contra de los empresarios venezolanos es bueno para el pueblo, que unido a su gobierno, hallará la felicidad en un socialismo tropicalizado, mixturado con trazas de una identidad nacional estereotipada, manida, útil para barnizar de legitimidad el pragmatismo de un régimen en extremo sospechoso de fascismo. Ellos saben que es un argumento de lo más pueril, a menos que la felicidad sea sin libertad para el pueblo, pero a quien le importa, si ya forman parte de la nueva nomenklatura, ya son funcionarios, disfrutan de todas las prebendas y canongías. No son como nosotros, asalariados que vivimos de nuestro trabajo y que por ser el periodismo un oficio moderno y estar ellos inmersos en un proceso negador de la modernidad y por estar obligados, nosotros, los periodistas, el gremio, en lo deontológico y en lo moral a defender las libertades democráticas, la institucionalidad (de la que formamos parte, para bien o para mal, gracias a la ley del ejercicio del periodismo y a la sentencia 1492 del Tribunal Supremo de Justicia) y la dignidad personal y profesional, en el contexto de una democracia liberal burguesa, pues es por lo que practicamos esa alienación positiva que recomendaba Jesús Sanoja Hernández (¿les suena? ¿lo recuerdan?) y la reivindicamos frente al argumento de Earle de que Nos convertimos en un gremio que se quedó a espaldas de los cambios en el terreno político e informativo. La existencia de colectivos es necesaria para la lucha. Esta institución se convirtió en propiedad de quienes decidieron adueñarse del colegio y están casi apatronados por los medios privados, lo que desdice de la lucha gremial.

No Earle, el problema gremial no es el mero reivindicacionismo: por haberlo concebido así fue que se apagó la llama que ustedes mismos encendieron, hace tantos años. Ustedes permitieron que un aprendiz de brujo desnaturalizara el concepto gramsciano de hegemonía, que es de la superestructura, que alude el predominio de las ideas de la clase trabajadora (en nuestro caso de país y de nuestro oficio, las ideas comunes de nuestros lectores y nuestras audiencias) y lo usara para disimular una avanzada revolucionaria de concepción troskista, que a su vez encubre un pragmatismo fascistoide, porque apelar a la soberanía de modo tan poco reglamentado, diseñar un gobierno militar-cívico, nacionalista (con un desarrollo “endógeno” dependiente en más del 90% de las importaciones), imponer el apartheid político y cambiar de signo la exclusión triangulando permanentemente la acción política, no es un proyecto democrático, son prácticas de un socialismo real con el que se produjo una ruptura en el año 68 ¿lo recuerdan? ¿Recuerdan el informe Krushev? ¿Recuerdan la primavera de Praga? ¿recuerdan cómo fue que surgió el eurocomunismo, por qué fue que se fundó el MAS en Venezuela?

Si a ver vamos, nosotros estamos haciendo exactamente lo que ustedes nos enseñaron, en las aulas de clase, en los espacios de construcción de ciudadanía, en el ejercicio de la profesión. Y es claro que para una avanzada revolucionaria, somos enemigos porque la democracia es enemiga. Lo malo es que esta cosa que ustedes llaman revolución les ha costado la conciencia: suicidas en primavera, en nombre de una militancia ¿Quién lo hubiera dicho? Es un mal chiste, sin duda.

Los dejo con una cita de Trincheras de papel, el periodismo venezolano del siglo XX en la voz de doce protagonistas, una coedición UCAB-El nacional, que tuve el honor de coordinar:

“Desde 1936 y hasta hoy, no son pocas las veces en que nuestros periodistas han suscrito opiniones partidarias, o se han involucrado en proyectos políticos de diferente signo, bajo modalidades diversas, dentro o fuera del ámbito consagrado por el oficio. Algunos desde el periodismo, suscribieron la democracia representativa como espacio político alternativo a la república censitaria y a ésta como agente de un proyecto político policlasista, nacionalista y modernizador y la incluyeron con referencia ineludible a la hora de valorar la información de las fuentes, de cara a la opinión pública. Otros suscribieron el socialismo revolucionario y la insurrección amada contra el imperialismo que hegemoniza el orbe. Otros denunciaron los vicios totalitarios de la dictadura del proletariado y abogaron por reenfocar la democracia en función del interés que ésta debe tener por la construcción de una sociedad socialista y democrática, o liberal solidaria de inspiración cristiana. Otros se dedicaron a dar sustento al liberalismo como eje de la construcción de un nuevo orden republicano, basados en un modelo económico que se aspira moderno y globalizado. Otros abogaron por el surgimiento de un nuevo orden civilizatorio que oponer a la modernidad y a la globalización. Pero todos ellos, en suma, desarrollaron sus proyectos de vida y sus trayectorias profesionales, en el marco que sus ideas suscribieron, las cuales, en algunos casos, los llevaron del periodismo a la actividad política y en otros en sentido contrario, construyendo trincheras de papel.” (…)

Antonio Gramsci (1891 - 1937) dejó numerosas nociones para la filosofía e incluso la sociología política, pero una de ellas (más afortunada, claro está, que la de hegemonía) nos define como profesionales: la del intelectual orgánico. Y así como Platón no quería a los poetas en su República, las dictaduras no quieren a los intelectuales, lo cual dicho sea de paso, es todo un honor. (la foto es de www.antroposmoderno.com)

miércoles, 2 de julio de 2008

La lección de Fernando Gómez

NO TENGO NADA contra algún oficio o profesión, salvo el intercambio de funciones, de unos por otros, que por la confusión que generan, no dejarán de acarrear males en las gentes. Claro, un matiz de esto, hecho con inteligencia, nos dará estupendos textos de comedia de las equivocaciones (un tal Moliere y su médico a palos, un tal Shakespeare en no pocos momentos de su obra). Pero otro matiz de esto, hecho con motivos inconfesables, nos darán a un veterinario como ministro de cultura.

¿Pero de qué nos alarmamos? Jorge Luis Borges fue sacado de la Biblioteca donde trabajaba con el encargo de ser inspector de mercados, pollos y verduras, durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Que un veterinario teorice sobre el hombre nuevo como "el triunfo del colectivismo sobre el individualismo" nos va dando pistas de que su visión de la revolución avanza entre lo bucólico y lo silvestre: nada mal, considerando que la culpa es de la vaca.

¿De qué nos alarmamos? Joaquín Crespo, el Taita tenía a Telmo Romero, curandero, como director de un hospital psiquiátrico. En 1894 se rumoró que lo designaría rector de la Universidad de Caracas y quizás hubiese sido así, si en su decisión no se hubiera interpuesto su deceso. Que tengamos casta de improvisados, que nuestras historias de la administración pública estén llenas de "curiosos", antes que de especialistas, pues eso, insisto, no entraña novedad. ¿Le dice algo a los médicos, que el ministro de salud es un militar, ni siquiera un médico asimilado?

Lo que sí parece novedoso -o por lo menos ya parecía algo olvidado- es la práctica de la igualación por debajo, la de quebrar la dignidad profesional, la de colectivizar el interés y el premio, la de volverlo todo masa. Es como si en esta guerra de cuarta generación, se cambia la muerte física por muerte moral, pero a una escala que tiene dimensiones de limpieza étnica, aunque simbólica. El nuevo titular del Ministerio de Cultura es episódico, en este contexto: una muestra más del desprecio que esta administración profesa con fervor, por este sector de la vida nacional, sólo parangonable con el desprecio que este gobierno tiene por la vida en todas sus manifestaciones.

De allí que las palabras del maestro Fernando Gómez, en la celebración del día nacional del teatro, el pasado sábado 28 de junio, tengan tanta resonancia. Las transcribo en su materialidad y les cedo espacio -y con ellas los dejaré- no sin antes señalarles que esta hora nacional es la hora de quieres intenten reconstruir la institucionalidad, deshecha por tanta barbarie, y los gremios tienen mucho que hacer en este cometido. Lo que pasó con el Colegio Nacional de Periodistas tiene que ser una clarinada para los demás gremios de este país, y muy especialmente para el sector cultura, adormecido, adocenado y mancillado por un gobierno que se ha cansado de nombrar comisarios políticos para sojuzgar la libre creación, que ha invertido ingentes recursos en producir un realismo propio con el cual instaurar el mal gusto como política estética; que ha negado la vocación de modernidad del arte venezolano en todas sus manifestaciones, y ha establecido el atavismo, la revisión -y reescritura- de la historia como modus operandi de una operación mafiosa a gran escala. No sólo es El ascenso prescindible de Arturo Ui (Brecht) es que ha habido Rebelión en la granja (Orwell) y mandan los cerdos. Algo tienen que hacer los hombres y mujeres de los museos, los teatros y las bibliotecas por recuperar su dignidad. Y ese algo pasa por reivindicar su derecho a la organización sindical y gremial, conculcado por las prácticas del anterior ministro, el arquitecto, y mal defendido por un grupo de funcionarios que creyó en la cogestión, que quizás haya sido sorprendido en su buena fe, pero como dice la conseja, "quien inocentemente peca, inocentemente se condena". Hora de buscar representantes que tengan más habilidad política y más sentido del honor.

Los dejo con las sabias palabras del maestro Fernando Gómez.

DISCURSO DEL MAESTRO FERNANDO GÓMEZ, PREMIO NACIONAL DE TEATRO 1987, CON MOTIVO DE LA ENTREGA DE LA PRIMERA EDICIÓN DEL PREMIO DE LA FUNDACIÓN FERNANDO GÓMEZ el día sábado, 28 de Junio de 2008, Día Nacional del Teatro.

Señoras y señores. Jóvenes todos. Estamos celebrando hoy, el anual día nacional del teatro venezolano. Se me ha encomendado, muy deferentemente, aprovechar este sagrado momento, para hacer entrega de los dos premios que la Fundación Fernando Gómez ha concedido en esta, su ocasión inicial. El veredicto rendido por la junta directiva asignó dicho galardón en forma dual a las eminentes figuras de nuestro quehacer escénico, Kiddio España y Gonzalo J. Camacho. Los enormes méritos de ambos, serán dictados en la exposición de motivos que con la lectura del veredicto se darán a conocer.

Me cabe el privilegio, por mis años, de haber convivido desde 1940 las dos interesantes etapas de nuestra historia teatral hasta los días actuales, alcanzando la innegable conclusión que nos muestra la evidencia del progreso alcanzado, aunque ciertas carencias persisten. Para hoy, existe un público multitudinario, pero carencial en cierto sentido. Se han creado numerosos grupos de carácter institucional, algunos excelentes; salas nuevas, aunque la necesidad de un mayor número persiste; aparición de magníficos directores y productores de probada calidad y validez. Las escuelas, donde impartir un buen conocimiento teórico y mejor implemento ético de la profesión. Producción de buenos espectáculos, aunque en determinados casos prepondera la degeneración comercial, lo cual induce, por reflejo condicionado, a la prepotencia del factor material por sobre lo artístico. Esto, con la inevitable consecuencia, de fomentar una crisis en aquella hermosa mística de los viejos tiempos. Un muestrario específico lo constituyen ciertos casos que han exhibido total y reciente resonancia negativa en el ambiente.

Con todo, siempre disfrutamos el goce que nos proporciona esa agradable concurrencia de seres que puestos de acuerdo, intervienen en la hermosa aventura de crear ese mundo que pulula dentro de un recinto al que potencialmente se le ha suprimido su cuarta pared.

Ahora bien, Señoras y Señores. Jóvenes todos.

Los incontables incidentes políticos ocurridos durante estos últimos diez años de nuestra historia, de nuestras vidas, de nuestros destinos, deben y tienen que constituir un constante acicate para recordar y reconstruir, a cada instante, todas y cada una de las insensateces y baladronadas que este régimen nos ha endilgado. Desde el ya famoso "Por ahora", pasando por los "Mea Culpa" con manipulación de crucifijos, llegando al maligno y anarquizante decreto recientemente firmado, publicado en Gaceta Oficial y luego revocado por circunstancias super conocidas. Las teatrales rectificaciones falsas; el asalto voraz, desmedido y hamponil a los dineros del pueblo; el desprecio por la salud y seguridad pública, abandonado el pueblo a su propio dolor y temor; la rebatiña con el tesoro nacional a los múltiples escogidos postores, entre otras tantas, de igual o peor calaña, son las que debemos mantener siempre en la memoria, sin olvidarlas jamás.

Al mismo tiempo, en lo que respecta al movimiento encausado en los que manejan la oposición: es imperativo abandonar las ambigüedades, las ligerezas, el personalismo, el egoísmo, el triunfalismo a ultranza y demás nimiedades. Hay que eliminar ese pasivo estado contemplativo expectante que constituye un suicidio colectivo. Ha llegado el momento de llamar las cosas por sus propios nombres y apellidos. Esa apolillada exhuberancia de escrúpulos, agarrota. Los considerandos melindrosos tipo "No es el momento adecuado", "No es el propósito de esta reunión", "Se debe emplear el lenguaje analítico necesario", paralizan y, en cierta medida, le traducen al gobierno que la táctica impositiva del miedo y el terror, mediante la amenaza de las bayonetas, ha surtido buen efecto.

Por eso, y por otras consideraciones, sin mancillar los nobles moldes de la decencia, voy a tratar, en la medida de mis posibilidades, de evidenciar lo que está ocurriendo en contra de nuestra cultura, en contra de nuestro teatro, contra todas las artes, contra todos los hombres y mujeres que gestan y luchan en ellos, contra nuestra Venezuela, en fin, víctimas todos de los constantes golpes salvajes de autoridad.

Bien sabemos que históricamente el proceso cultural en nuestro país nunca ha sido estructurado y conducido en forma sistemática y especialmente concebido por parte de todos los gobiernos. Esta es una innegable realidad. Pero también es una innegable realidad, el que nunca, jamás, ningún gobierno del pasado, ha esgrimido esa amenazante y criminal espada de Damocles, tan retrógada, como la que actualmente se esgrime en contra de la cultura.

Por eso, considero mi deber como hombre de teatro, como ser pensante y ejecutante, respaldado y autorizado por mis 92 años, el exigir y reiterar, especialmente a los jóvenes, y a toda Venezuela, el no cejar ni ceder ni conceder ningún atisbo de credibilidad a este ente político, que cuando ensaya cualquiera de sus rectificaciones a sus múltiples e incontables crasos errores, sólo lo hace en persecución de ganar el tiempo que necesita para continuar maniobrando en sus siniestros propósitos, conduciéndonos al abismo con su canto de sirenas.

Este homenaje que hoy estamos rindiendo a nuestro amado teatro en su día nacional, es una respuesta concreta con lo que sentimos, ya que estamos totalmente convencidos, con el respaldo de todos los que me oyen, que el teatro constituye el centro de convergencia de todas las demás manifestaciones artísticas de la cultura: la literatura, con sus geniales cultores de la infinita dramaturgia; las artes plásticas, con sus notables realizadores escenográficos y vestuaristas; la música, con su total e imprescindible apoyo; el ballet, la danza, la ópera, todos obvios en su mención, tienen y tendrán, por siempre, sede propia, en el proscenio de un teatro.

Por consiguiente, todos los riesgos que cualquiera de esas inclinaciones culturales sufra, ha de sufrirlas el teatro, al que, en su día, debemos ofrendarle su defensa y protección, en todo momento, contra cualquier agresión o ataque, porque, debo repetirlo, cuando la cultura de los pueblos es mancillada o maltratada, consecuencialmente el teatro es la primera víctima. Harto sabido es que la cultura es el alimento espiritual de los pueblos. Entonces, nada más adecuado es que ese alimento sea suprimido por este movimiento político hambreador.

Una buena nueva nos enteró hace pocos días de la remoción de su cargo al ministro de cultura. Buena por el hecho en sí, pero desasistida de mayor optimismo por nuestra opinión. Inicialmente habíamos planificado exigir al nuevo titular adecuarse a las aspiraciones que mantenemos los que soñamos con la aplicación de prácticas democráticas en su despliegue ministerial. Pero el gozo se nos fue al pozo. Las declaraciones rendidas en sus oportunidad, como lo transcribe el diario "El Nacional", de fecha 20 de Junio del presente año, son totalmente decepcionantes. La jerigonza repetitiva del decálogo revolucionario socialista no se hizo esperar. Entre otras la siguiente: "El rumbo socialista supone que el pueblo tome el poder y que haga un trabajo donde el colectivismo se imponga sobre el individualismo".

Para el criterio revolucionario concluimos en que el "colectivo" estaría representado por ellos y el "individualismo" por nosotros.
No hay que hacer esperar la resonancia de nuestra respuesta: todos de pie, en defensa de nuestra cultura, en defensa de nuestro teatro. En definitiva, en defensa de nuestra colectividad que está formada de magníficas individualidades.

Fernando Gómez.
Caracas, Venezuela.
Sábado 28 de Junio, 2008.
Fotografías:

Manifiesto de las tres generaciones

  ESTE TEXTO QUE AHORA LES PRESENTO ES APÓCRIFO. En los ultimos diez años, no pocas manos lo han compuesto. No tiene autor, lo cual quiere d...